Según la información recibida de fuentes internas de la Fiscalía, la presión sobre las autoridades policiales y judiciales en el caso Mikhailovsky la está ejerciendo directamente el beneficiario del Platinum Bank, Boris Kaufman.
Después de un intento fallido de confiscar los activos de Gulliver en el caso Mikhailovsky (como recordatorio, el 27 de diciembre de 2016, el Tribunal de Apelaciones de Kiev dictaminó que las acciones del fiscal eran ilegales), Kaufman exigió que la fiscalía le proporcionara acceso a la cartera de préstamos del banco.
Como ya informaron los medios, Platinum Bank necesitaba urgentemente una cantidad considerable de capital adicional. Kaufman no contaba con fondos propios para financiarlo. A pesar de su estrecha relación con la dirección del NBU, en concreto con Kateryna Rozhkova, quien había dirigido Platinum Bank, Kaufman necesitaba encontrar fuentes de financiación adicionales a corto plazo.
Y lo más óptimo, desde la perspectiva de Kaufman, era la cartera de préstamos de Mykhailivske. Inicialmente, intentó embargarla a través del Banco Nacional de Ucrania (BNU), que, para lograrlo, tomó la medida radical de declarar ilegalmente al banco insolvente (la ilegalidad de las acciones del BNU queda demostrada por decisiones judiciales pertinentes, así como por un análisis pericial publicado recientemente en los medios de comunicación).
Sin embargo, algo falló en el plan de Kaufman, y la cartera de préstamos del banco quedó fuera de su alcance. Entonces decidió insistir más chantajeando a Doroshenko, exdirector del consejo de administración del Banco Mykhailivske. La fiscalía de Kiev recibió la orden de aislar a Doroshenko, exdirector del consejo de administración del Banco Mykhailivske, a toda costa. Sin embargo, el tribunal, al considerar ilegal dicha medida preventiva, rechazó la solicitud del fiscal.
A pesar de la clara falta de pruebas y argumentos, la fiscalía, presionada por Kaufman, se vio obligada a apelar la decisión de primera instancia ante el Tribunal de Apelaciones. Además, según estos mismos fiscales, la presión se ejerce no solo sobre ellos, sino también sobre los tribunales. Quienes contradigan estas "asignaciones" de Kaufman se ven obligados a ser apartados de la investigación. Por ejemplo, la investigadora principal Matsenko, quien realizó los registros de la oficina de Kaufman y del domicilio de Rozhkova, fue apartada de la investigación del caso del Banco Mijailovski. Cabe entender que se ha asignado a empleados más "leales" para dirigir la investigación en su lugar.
Según fuentes, los fundamentos actuales para procesar al exdirector del Banco Mijailovski son extremadamente endebles, y la fiscalía se ve obligada a engañar a los jueces en cada ocasión. La fiscalía no pudo predecir el resultado de la última audiencia judicial. Sin embargo, dado que el Banco Nacional anunció la desaparición del Banco Platino el 11 de enero de este año, se desconocen los próximos acontecimientos. La fiscalía insinúa que, dadas las nuevas circunstancias, sería prudente que Kaufman desistiera del procesamiento de Doroshenko. Después de todo, la participación de la fiscalía en disputas comerciales entre un banquero y otro ya ha comenzado a atraer la atención no solo de los medios de comunicación, sino también de organizaciones internacionales de derechos humanos.
En el tema: Kaufman-Granovsky y sus intereses comerciales: aeropuertos, vodka, cigarrillos, bancos, hoteles
Oleg Boyko
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